Un lugar donde te sientes insignificante: El mirador de Alba de los cardaños

Hoy vamos a visitar uno de los miradores que más me gustan de la Montaña Palentina: el Mirador de Alba de los Cardaños. Vamos a desplazarnos a la denominada Ruta de los Pantanos, que discurre transversalmente de este a oeste; creo que para ubicarte geográficamente, lo mejor es que te imagines una línea imaginaria que uniera las poblaciones de Cervera de Pisuerga y de Guardo por la cara norte de la Sierra de la Peña; dediqué una entrada a esta ruta, con lo que no voy a extenderme más en su descripción.

El mirador al que me refiero es el tercero que encontraremos iniciando la ruta por carretera desde Cervera de Pisuerga, una vez hayamos dejado atrás el mirador situado al comienzo de la Senda del Gigante del Valle Estrecho, así como el mirador del Alto de la Varga.

Nuestro objetivo se encuentra a la salida de Alba de los Cardaños, localidad situada a 1.308 msnm; es uno de tantos pequeños pueblitos que conforman nuestra comarca montañesa, pues tan solo cuenta con una treintena de habitantes; ese es el motivo de que,  junto con varios de los pueblos colindantes, pertenezca al ayuntamiento de Velilla del Río Carrión.  La despoblación, una característica omnipresente en esta área geográfica, hizo mella en esta localidad, pues a mediados del siglo XIX contaba con cerca de un millar de habitantes, aunque por aquel entonces integraba también dos Cardaños (de arriba y de abajo).

Algo que siempre me han sorprendido es que siendo un núcleo tan pequeño se encuentre dividido claramente en dos núcleos urbanos totalmente diferenciados; es más, hace muchos años existía incluso un tercer barrio (el Barrio del Río) que desapareció bajo las aguas del Pantano de Camporredondo. Hoy en día la Iglesia queda entre ambos barrios, a modo de nexo de unión entre ellos.

Una vez llegues al mirador, te encontrarás con unas vistas espectaculares; tómate el tiempo que necesites y no tengas prisa alguna, pues merece la pena disfrutar de toda la panorámica; intentaré describirte lo más llamativo a continuación.

En primer lugar, tendrás a tus pies el Pantano de Camporredondo, encajonado entre montañas que obligan a éste a retorcerse una y otra vez, adoptando caprichosas formas; adyacente al mismo, el pueblo de Alba, del que se tiene una perspectiva muy diferente de la que se ve a medida que lo atraviesas por carretera.

Alba de los Cardaños

Alba de los cardaños

Además de eso, tendrás delante toda la perspectiva de la Sierra de la Peña, definida por los perfiles de sus diferentes cumbres, con Peña Redonda como la que se identifica más fácilmente por su característica silueta.

Camporredondo desde Alba de los Cardaños

Pantano de Camporredondo desde Mirador Alba de los cardaños

Y para terminar, la panorámica del impresionante Espigüete y las primeras estribaciones de la montaña leonesa; esta mole de piedra se va viendo más y más grande a medida que te vas acercando por la carretera, de forma que cuando te hayas casi a sus pies, la estampa sobrecoge…..He pasado por aquí en innumerables ocasiones pero nunca dejo de maravillarme por su majestuosidad; y es entonces cuando vuelven de forma nítida los recuerdos de mi subida a la cumbre, y cuando más se valora su visión desde su base.

Espigüete desde mirador Alba de los Cardaños

Espigüete desde mirador Alba de los Cardaños

En cuanto a la época del año en que prefiero visitar el mirador son dos: el invierno, donde la nieve y el hielo hacen de este lugar algo indescriptible,  y la primavera, donde la cantidad de agua con que cuenta el pantano potencia mucho la belleza de la panorámica.

Existen nuevos paneles informativos donde se describen bien las diferentes cumbres que se contemplan desde el mirador, cosa que es muy de agradecer.  Eso sí, esperemos que no vengan los energúmenos habituales a estropear lo que es de todos nosotros; la actitud de esos ignorantes que buscan notoriedad dañando lo público con un miserable spray es algo que todos debemos denunciar y por eso aprovecho la ocasión para hacerlo desde este medio.

Terminamos ya; es posible que hayas pasado por aquí en alguna ocasión y que por falta de tiempo, el gran mal de hoy en día, no hayas podido parar al ver la señal indicadora del mirador: no dudes hacer un alto en el camino en la siguiente oportunidad que tengas, pues tan solo te llevará unos minutos y la recompensa merece la pena. Este es uno de esos lugares donde no hay prisa por marchar, donde por muchas fotos que hagas siempre dirás un “espera, que voy a hacer otra más”.

Sigue tu norte!!!

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