Carne de ternera

Tierra de buen comer!!!

Hace tiempo, una persona me propuso que preparase un artículo relativo a la gastronomía propia de nuestra comarca y me pareció una idea estupenda, pues considero que los platos típicos de una determinada zona geográfica son parte de su cultura y tradiciones. De igual forma que la paella está ligada a la Comunidad Valenciana o el gazpacho a Andalucía, en la montaña palentina existen ciertos platos que han sido servidos durante muchos años en nuestras mesas. Si a eso se le añade que comer es algo que me gusta (y bastante), no tengo inconveniente en acometer la propuesta.

Como premisa, me parece oportuno señalar que es muy difícil hacer una lista de platos típicos de la zona basada en ingredientes que procedan exclusivamente de nuestra comarca. El motivo es que parte de los ingredientes utilizados para preparar nuestros platos procede de tierras vecinas, que nos han abastecido de los mismos desde tiempos inmemoriales; la carencia que tenemos de ciertos productos por el clima duro y riguroso de la zona así como el desnivel existente en gran parte del territorio, impide el cultivo de un buen número de materias primas utilizadas para la elaboración de algunas recetas.

Hecha esta aclaración, pasamos a revisar la “carta” que compone los principales platos que pueden encontrarse en la Montaña Palentina.

Para comenzar, deberíamos hacer referencia a las sopas castellanas y a las denominadas “sopas de rastrojo”; siempre que menciono las sopas de ajo me acuerdo de mi abuela, pues dicho plato formó parte de su cena……los 365 días del año!!!! Quizás ese fue uno de los motivos que hicieron posible que viviera 96 años con una salud de hierro.

Los cangrejos de río son otro de los platos que tradicionalmente se han preparado en nuestras casas: bien preparados constituyen una auténtica delicia; el color rojizo intenso de los cangrejos y un poquito de picante en la salsa hecha con base de tomate, son las señas de identidad de este sabroso plato. El Festival Internacional del Cangrejo de Rio que se celebra durante el mes de agosto en Herrera de Pisuerga es una buena prueba de la importancia que tiene en toda la provincia.

Cangrejos de rio

Fuente: www.pixabay.com

Dada la abundancia de setas y hongos en la montaña palentina, es necesario hacer alusión a ellas. En cuanto a las setas de primavera pueden mencionarse los “perrochicos” (o seta de San Jorge) y las senderuelas (muy delicadas y propensas a pudrirse con demasiada humedad y calor). En otoño, la estrella es indudablemente el Boletus Edulis, aunque se puede consumir el resto del año siempre y cuando lo hayamos deshidratado previamente.

Podemos continuar con los cocidos; son diversas las posibilidades, pero quizás la principal referencia sea el cocido montañés. A diferencia de otros, como el madrileño o el lebaniego, este cocido no lleva garbanzos como ingrediente principal sino alubia blanca; aquí me permito la licencia de mencionar mi pueblo materno, pues las alubias de Saldaña son las más afamadas. Este cocido lleva también berza, chorizo, morcilla y tocino. Dado su gran aporte calórico se consume habitualmente como plato único, siendo perfecto para combatir los rigores del clima montañés.

En cuanto al pescado, la reina indiscutible de la mesa es la trucha; los ríos Carrión y Pisuerga siempre han sido una importante referente de la pesca de trucha, formando parte de nuestros menús. Ya sean preparadas a la plancha o bien con jamón, son una referencia culinaria imprescindible de la montaña.

Trucha

Fuente: www.pixabay.com

No puede faltar en nuestra carta el lechazo, típico de gran parte de Castilla; cuando se hace despacio en horno de leña, únicamente con agua, sal y poquito de manteca de cerdo, es una auténtica delicia. Si lo acompañamos de unas buenas patatas asadas de la cercana comarca de la Ojeda (cocinados por separado), el éxito de la comida está asegurado. También quiero mencionar a la Carne de Cervera y Montaña Palentina, dado que es una marca de garantía de carne de vacuno propia de nuestra zona, autorizada desde 1998.

Carne de ternera

Fuente: www.pixabay.com

En cuanto a los postres, casi toda la tradición procede de los numerosos monasterios existentes de la zona, con lo que se trata de recetas sencillas. Es conocida por todos la tradición galletera de Aguilar de Campoo, siendo uno de los ejemplos más representativos las galletas campurrianas; también pueden citarse los almendrados, los amarguillos o las rosquillas caseras y los hojaldres. Como distintivo de la comarca cerverana, han de citarse los “socorritos”, ya sean bañados en chocolate o azúcar glass, que tienen la textura típica del hojaldre. En cuaresma se elaboran las orejuelas (u hojuelas), preparadas a partir de una masa muy fina de harina, huevos, canela, zumo de naranja y aguardiente, cortada en pequeños trozos, que se fríen en aceite; una vez fritas, se las puede echar miel o azúcar por encima.

Una copina de orujo al final de la comida no puede faltar: aparte de ser un buen digestivo, ayuda a combatir mejor el frío y a terminar en buena armonía una estupenda comida. Los licores de endrinas, guindas, moras o miel son algunos de los más típicos de la comarca.

Orujo

Fuente: www.commons.wikipedia.org

Aquí termina la visita, habiéndonos metido “hasta la cocina” de nuestra comarca; mi intención no ha sido elaborar una relación exhaustiva y detallada de recetas, dado que no es este un blog de temática gastronómica, sino presentarte las líneas generales de los principales platos de la zona. Si he despertado tu interés en probar alguno de ellos, ya me doy por satisfecho.

¿El siguiente paso? Que vengas a probarlos a la Montaña Palentina….

Sigue tu norte!!!

2 pensamientos en “Tierra de buen comer!!!

  1. mariangeles baron marcos

    Creía haberte perdido la pista ,pero parece que el buen olor que desprende tu artículo sobre la cocina en la montaña palentina me ha hecho recuperar el norte…

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    1. César Autor

      Aqui seguimos, por mucho tiempo…espero!!! Y ojalá que te guste lo que vaya escribiendo, que es mucho menos de lo que me gustaría. El tiempo es muy escaso….
      Un abrazo, Mª Ángeles.

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