Las Fuentes Tamáricas: el enigma del agua

Hoy nos desplazamos a unos de los principales pueblos de la Montaña Palentina, Velilla del Río Carrión; el objeto de este artículo no es conocer esta localidad, dado que le dedicaré un artículo propio en otra ocasión. Lo que te quiero mostrar es un paraje muy peculiar que se encuentra a la entrada del pueblo, concretamente en la calle La Reana (a las Fuentes Tamáricas se las conoce por los vecinos de la zona como La Reana).

 

El lugar donde se encuentran ya de por sí merece una visita, pues está situado al margen izquierdo del Río Carrión, rodeado de césped y arbolado; si tienes críos no dudes llevarlos pues pasarán un rato agradable correando por los alrededores sin peligro alguno.

Vamos a ver qué son eso de las “Fuentes Tamáricas” (en latín, Fontes Tamarici, de donde deriva su nombre). Son una serie de fuentes, aunque actualmente solo se conserva una de ellas, que tienen una curiosa peculiaridad: se llenan y se vacían de agua por sí solas sin explicación alguna.

Fuentes tamáricas-photo credit: Diez JL via photopin cc

Fuentes tamáricas-photo credit: Diez JL via photopin cc

Los primeros relatos sobre ellas se pueden fechar en el siglo I a.C., que es cuando los romanos conquistaron Cantabria; como verás en sucesivos artículos, durante muchos siglos esta zona estuvo poblada por los cántabros, con lo que la historia de la Montaña Palentina va de la mano de la de nuestros actuales vecinos. A los romanos les llamaron mucho la atención, no solamente por lo antes indicado sino porque se producía un ruido subterráneo justo antes de su llenado. No es difícil imaginar el efecto que este hecho tuvo que causar en aquella época!!!.

Seguro que has oído hablar de Plinio el Viejo; era un geógrafo romano del siglo I, que relataba así lo que sucedía con el agua en las fuentes:

Las Fuentes Tamáricas en Cantabria sirven de augurio. Son tres, a la distancia de ocho pies. Se juntan en un solo lecho, llevando cada una gran caudal. Suelen estar en seco durante doce días y, a veces, hasta veinte, sin dejar ninguna señal de agua, mientras que otra fuente contigua sigue manando sin interrupción y en abundancia. Es de mal agüero intentar verlas cuando no corren, como le sucedió poco ha al legado Larcio Licinio, quien, después de su pretura, fue a verlas cuando no corrían, y murió a los siete días.

Plinio el Viejo. Naturalis historia, XXXI, 23

Placa en las Fuentes Tamáricas

Placa en las Fuentes Tamáricas

Curioso, ¿verdad? Las Fuentes Tamáricas eran un lugar donde primaba lo misterioso y donde es muy posible que se celebrasen ritos paganos. En el siglo XIII se construyó al lado una ermita, que aún se conserva en la zona de recreo que te comentaba al principio; estaba consagrada a San Juan Bautista (su relación con el agua es clara), al objeto de cristianizar el lugar y “purificarlo”.

Posteriormente, en el siglo XVIII el historiador Enrique Flórez dedicó su obra a establecer los límites de Cantabria, e indica:

Yo he averiguado la (situación) de las fuentes que refiere Plinio en la Cantabria, y es en las montañas de León, a Oriente de la Ciudad doce leguas, junto al ro Carrión, en el lugar de Velilla de Guardo, cinco leguas al norte de Saldaña, donde hay una Ermita con título de S. Juan de Fuentes Divinas.

Ya en los años 60 del siglo XX se acometieron estudios por arqueólogos españoles, concluyendo Antonio García y Bellido lo siguiente:

Es evidente que nuestro manantial, como todos los de régimen intermitente en sus variadas modalidades, procede de un depósito de agua a mayor altura en caverna caliza (naturaleza de las montañas vecinas), cuyo conducto, a través de fisuras de roca, hasta la salida, forma sifón en algunos de sus puntos. Según varíe el nivel de dicho depósito, por estar alimentado principalmente por lluvias y deshielos, actuará o no el sifón, variando también su presión según la cantidad de agua que se acumule por encima de la línea de cebamiento del mismo. Ello motivará el flujo o sequía de la fuente y las casi constantes alteraciones de su caudal.

En resumidas cuentas cuentas: que era un tema puramente geológico, aunque siempre queda la incertidumbre de cuándo vuelven a llenarse las fuentes. No obstante, existe una placa a la entrada donde se indica que es un mal augurio visitar este lugar si las fuentes están vacías…como siempre, cada cual que crea lo que le venga en gana.

Espero que si algún día visitas este lugar te acuerdes de la historia mágica de las Fuentes Tamáricas.

Sigue tu norte!!!

15 pensamientos en “Las Fuentes Tamáricas: el enigma del agua

    1. César Autor

      Por mi parte, las ocasiones en que las he visitado siempre las he visto con agua…un buen augurio!!!
      Un abrazo!!

      Responder
      1. Amparo

        Megusta mucho lo que tas haciendo. yo tambien soy una más de tantos que les gusta el Norte Palentino, comparto con tu madre mis origenes ya que soy de Saldaña. Espero que con tu ayuda pueda conocer mejor la zona. Gracias

        Responder
        1. César Autor

          Te agradezco mucho tu mensaje, y desde luego espero que te ayude un poquito a conocer mejor aquella zona tan preciosa. Haré todo lo que esté en mi mano para lograr que te siga gustando lo mismo….bueno, mucho más en tu caso, puesto que eres de Saldaña (pueblo al que adoro).
          Un cordial saludo, Amparo, y GRACIAS.

          Responder
  1. Jose Manuel

    Saludos, me gusta tu artículo, pero si me permites una corrección, esta zona se conoce popularmente como “la Reana”, no “las Reanas”, y si no me equivoco, creo que el nombre de la calle en la que está es gracias a la fuente, y no al revés.

    Responder
    1. César Autor

      Buenas noches, Jose Manuel. Tomo nota de tu puntualización y rectificado queda el artículo de acuerdo a tu indicación; te agradezco tanto el apunte que has hecho como que te haya gustado esta entrada.
      Saludos.

      Responder
  2. Eloy

    He trabajado en la central hdroelectrica próxima y las he visto llenas y vacias en el mismo dia, que esa es la condicion de la maldicion, hace mas de 50 años y sigo vivo pero estoy seguro que algun dia el presagio se cumplira, esper que tarde unos pocos años mas. El articulo está bien documentado.

    Responder
    1. César Autor

      Hola Eloy. Ya me quedo más tranquilo viendo que tú al menos has sobrevivido…..Muchas gracias por tu comentario y por leer mi blog.
      Un saludo

      Responder
  3. Vidal

    Encantado de conocerte César y de descubrir tu blog!… me ha encantado esta entrada sobre las Fuentes Tamáricas, que yo también ví con agua la primera vez, uf!, ja, ja, ja… lugar misterioso donde los haya, si señor!… ya me he apuntado a la lista de correo para no perderme ninguna entrada… nos vemos por aquí y a lo mejor algún día nos encontramos por las montañas! 😉

    Responder
    1. César Autor

      Hombre!Me alegro mucho de contactar contigo porque hace bastante tiempo di casualmente con tu blog y me pareció muy interesante. Y resulta que ahora nos cruzamos leyendo tu el mío….este tipo de cosas me encantan!! Gracias por tu amable comentario y ya te tengo fichado…quiero saber de tus andanzas montañeras porque me parecen realmente alucinantes; destilas pasión por la montaña y para mi eso ya es un punto a tu favor.
      Un abrazo y ojalá algun dia coincidamos, Vidal.

      Responder
  4. Mª Ángeles Barón Marcos

    Estuve muchas veces cerca de las Fuentes Tamáricas de Velilla del Río Carrión y cuando por fin decidí ¨asomarme”, resultó que estaban completamente secas . Esto ocurrió hace ya varios años por lo que parece he llevado la contraria al tal Plinio y su nefasto augurio . De cualquier modo, es un lugar misterioso e interesante. Te sigo…

    Responder
    1. César Autor

      Lo importante es que no pierda ese halo misterioso que tiene y que cada uno lo pueda interpretar como mejor le parezca. Eso es lo interesante!
      Un saludo, Mª Angeles.

      Responder
  5. roberto heras

    Hola amigo. Correcto artículo. los tres manantiales a los que hace referencia Plinio, son los tres que hay dentro del mismo estanque, es decir, uno bajo cada arco, juntándose los tres en un mismo lecho (lo que es la propia Reana). El contiguo que manaba continuamente podrían ser varios que hay en los alrededores, alguno de ellos ya canalizados.

    Por otro lado, la explicación que da García Bellido sobre el sifón (interesante) es insuficiente, puesto que de donde recibe el aporte de agua el sifón para que se seque y se llene irregularmente, al igual que la Reana? de otro sifón y así continuamente?…. Complicado.

    Seguiré tus interesantes artículos.

    Responder
    1. César Autor

      Muchas gracias por tus comentarios y matizaciones, Roberto. Espero que te gusten el resto de las entradas.
      Un cordial saludo.

      Responder

Deja un comentario