La Colegiata de San Salvador de Cantamuda

Hoy te propongo que veamos arte románico…y del bueno. La primera entrada relativa a iglesias románicas del blog ya tenía nombre desde hace tiempo; y ello por dos motivos:

  1. Es una auténtica joya del románico.

  2. Esta situada en “mi pueblo de adopción”: San Salvador de Cantamuda.

Por ello me hace especial ilusión escribir este articulo, dado que sabía desde hace tiempo que algún día formaría parte de un blog sobre la Montaña Palentina. Y aquí estamos….

Como señalaba al principio, la iglesia se encuentra en un bonito pueblo (qué voy a decir yo…) llamado San Salvador de Cantamuda. Esta situado al pie de la carretera que une Cervera de Pisuerga con Potes (Cantabria) y el acceso es rápido y sencillo.

La iglesia se haya en un espacio privilegiado, con el eterno verde de la zona rodeándola por todo un lateral y el ruido de fondo del sonido de un arroyo que pasa muy cerca de ella. Un punto clave desde mi punto de vista es que la iglesia no tiene ninguna construcción cercana a ella; la podemos contemplar desde el contorno exterior sin nada que se interponga entre nosotros y la construcción. Te lo recomiendo de forma expresa porque la perspectiva que tendrás de ella será muy diferente según te sitúes en un punto u otro; por lo tanto, rodea completamente el perímetro exterior: contemplarás un único edificio pero tendrás la sensación de haber visto más de uno….

Iglesia de San Salvador de Cantamuda

Iglesia de San Salvador de Cantamuda

El edificio fue tanto monasterio como colegiata. La iglesia la fundó la Condesa de Castilla Doña María Elvira, que era la sobrina del rey de León Fernando I; en ella fue enterrada, como era costumbre en aquella época. En el año 1123 el rey Alfonso VII (fue rey tanto de Castilla como de León), cede la iglesia a la diócesis de Palencia. Los obispos de Palencia, que eran además los Condes de La Pernía, la elevaron su categoría a Colegiata en el año 1478.

La iglesia ha mantenido prácticamente íntegra la planta desde el siglo XII, y esto no es habitual porque las construcciones se iban modificando en función de las exigencias de las diferentes etapas por las que pasaban; en este caso, la planta es clásica: de cruz latina, con crucero y tres ábsides semicirculares en la cabecera. Como curiosidad, por si lo desconoces, todas las iglesias románicas tienen su cabecera (la zona del altar) orientada al este; el motivo es que por ese punto es por donde sale el sol, que da vida e ilumina la vida en la Tierra y además porque Cristo, como Dios y cabeza de la Iglesia, es identificado como la luz que ilumina el mundo.

Una de las cosas más llamativas de esta iglesia es la espadaña, realmente esbelta y majestuosa; muchas iglesias la tienen, pero en este caso es una de las principales señas de identidad.

El pórtico exterior data del siglo XVI y a mi parece una preciosidad: es refugio en días de lluvia o nieve, lo mismo que protege del sol en verano. La palabra que para mí mejor lo define es que es “acogedor”.

Posteriormente, en el siglo XVII, se construyó una pequeña torre en la que hay una escalera exterior para acceder a la parte posterior de la espadaña, donde está la zona del campanario; por cierto, las campanas están hechas en Saldaña, como no podía ser de otra forma: en muchas de las mejores iglesias y catedrales de España cuelgan las campañas hechas por Quintana (también tengo que presumir de mi otro pueblo palentino…)

Pasamos al interior: siempre tengo buenas sensaciones cuando entro en la iglesia, puesto que desde la primera vez que la vi (hace bastantes años) me pareció “una iglesia de cuento”; es difícil de explicar esa sensación, pero me traslada a muchos siglos atrás. Es pequeña, pero tiene tanto equilibro en sus formas que no deja de sorprenderme cada vez que entro en ella: destila solidez, intimidad, robustez, armonía….

Las capillas laterales son pequeñitas, pero tienen “algo” que las hace especiales; la situada a la izquierda, particularmente me gusta mucho. En cuanto al ábside central, donde se dirige la vista cuando uno mira hacia el altar, me parece realmente precioso; el pequeño altar, que está sobre siete sólidas columnas adornadas con magníficos capiteles, no desentona con el resto, sino que mejora aún más el conjunto.

Interior (abside izquierdo, central y altar)

Interior (abside izquierdo, central y altar)

Por último, sube a la parte del coro, porque desde allí la perspectiva de la iglesia te va a gustar, seguro!!! vas a contemplar todo el conjunto de la iglesia desde varios metros de altura y te darás cuenta de lo bien construida que está y del conjunto tan armonioso que forma. Punto de crítica: el piso del coro (de madera) deja mucho que desear; está pidiendo a gritos una rehabilitación, porque desmerece respecto a la estupenda conservación que tiene el resto de la iglesia. A ver si alguien toma nota….

Ya indiqué en otra entrada que mis creencias religiosas no son en absoluto católicas (soy agnóstico), pero ciertos templos trascienden la ideología que cada uno de nosotros podamos tener. En su interior te sientes bien, relajado, te animas a viajar a tu interior; para mi la grandeza de esta iglesia es lo que te hace sentir, al margen de cuáles sean tus ideas religiosas…Está muy por encima de eso!!! Lleva casi mil años en pie, y cuando ni tú ni yo estemos ya por este planeta llamado Tierra, ella seguirá ahí….eso da la medida de lo insignificantes que somos cada uno de nosotros en el plano de la Historia.

En fin, espero que te animes a visitarla cuando pases por la zona, y si la puedes conocer fuera de temporada alta (verano) mucho mejor; si encima fuera hay una buena nevada, la experiencia será magnifica, te lo aseguro.

Sigue tu norte!!!

7 pensamientos en “La Colegiata de San Salvador de Cantamuda

  1. Ferni

    Como me fui con la pena de no haberla visto la vez que estuve en San Salvador, la próxima vez que vaya (que no creo que tarde mucho) no dejaré de verla, haga sol o nieve. Visitar iglesias es algo que siempre me ha gustado, fíjate, a pesar de mi condición de agnóstico tambien, y es que , como bien dices , estas construcciones eternas trascienden de lo puramente religioso, están por encima, te “teletransportan” a otras épocas, a otras maneras de hacer las cosas, me maravilla la manera de cómo se llearon a cabo.

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    1. César Autor

      Ferni,
      Sería un pecado no verla cuando vuelvas; como vas a repetir, ya buscaremos un hueco para visitarla.
      Un abrazo.

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  2. Carmen Yegler Velasco

    Mágnifico artículo César, dan ganas de visitarla. Entiendo bien de lo que habláis, yo tampoco me considero católica pero soy un ser espiritual y también he sentido lo mismo que vosotros al entrar en ciertas construcciones religiosas…algunas me han erizado el vello, independientemente de la religión a la que pertenezca el templo, esto me ocurrió por ejemplo en San Francisco de Asís…y no me lo esperaba, no tenía yo ganas de excursión ese día y solo quería ver las pinturas de Giotto…además días antes había visitado la Basílica de San Pedro…con muchísima ilusión…pero no sentí nada, nada de nada en absoluto.
    Muchas edificaciones desde la Antigüedad hasta casi el Renacimiento se construían en lugares “especiales”, geománticos….elegidos cuidadosamente siguiendo una serie de tradiciones herméticas solo reservada a los iniciados…yo creo que algunas localizaciones están “muy logradas”, he notado, por ejemplo, que casi todos los edificios construidos por las órdenes templarias me producen este efecto…ahí lo dejo.

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    1. César Autor

      Has captado mi mensaje perfectamente; son ese tipo de cosas o de situaciones que son difíciles de explicar mediante un simple texto, pero que somos capaces de experimentar en algunas ocasiones.
      Un besote, Mamen.

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