El Pozo Calero: ¡¡¡Eso si que era un “agujero negro”!!!

Ya casi es historia, pero cuando aparecían en televisión imágenes de los mineros saliendo de esos pozos donde se pasaban horas y horas “enterrados vivos” se debía habitualmente a dos motivos: o bien se había producido un accidente con víctimas mortales, o bien existían conflictos laborales derivados del cierre de alguna mina o de la reclamación de mejoras en sus condiciones laborales. Nunca vi imágenes de mineros sonrientes, saludables, rebosantes de felicidad por lo satisfechos que se sentían al extraer el negro mineral día tras día….dejando atrás este toque irónico, la idea fundamental es que mina y sufrimiento son dos términos íntimamente ligados.

Dado que la minería del carbón y nuestra comarca han ido de la mano durante muchas décadas, hoy quiero aportar unas breves pinceladas que describan la historia de uno de los pozos más emblemáticos de la Montaña Palentina, quizás el más representativo: el Pozo Calero.

Está situado en la zona noreste de la provincia, concretamente en la localidad de Barruelo de Santullán. Su nombre se debe a un calero (lugar donde se trabaja la piedra caliza o la cal) que existía en la zona. Está construido con sillería de la zona, lo cual lo hace muy peculiar y diferente al resto.

El material extraído era la hulla; es un tipo de carbón mineral que contiene entre un 80 y un 90% de carbono, siendo el tipo de carbón más abundante. Tiene mucho poder calórico y se utiliza para diferentes fines: en las centrales térmicas, en la elaboración de coque (necesario en grandes cantidades en los Altos Hornos para fabricar el hierro), de creosota (es un protector de maderas expuestas al exterior) y de cresol (un antiséptico y desinfectante). En este caso, la mayoría del mineral obtenido se transportaba por medio del Tren de la Robla hasta los Altos Hornos de Bilbao.

Su construcción comenzó allá por el año 1911, aunque los estudios previos a la perforación se habían desarrollado un par de años antes. En 1914 se alcanzó la profundidad de 342 metros, con lo que la mina estaba lista para su explotación; no obstante, el estallido precisamente ese año de la I Guerra Mundial ralentizó el transporte y la instalación de la maquinaria necesaria, con lo que la puesta en producción se demoró hasta 1918.

A partir de entonces, la extracción fue incrementándose hasta llegar a las 182.000 Tm. en 1924. Una vez terminada la Guerra Civil la mina pasa a depender del Estado, de forma similar a muchas compañías que fueron nacionalizadas.

Un desgraciado suceso marcó de forma brutal la historia de este pozo: el 21 de abril abril de 1941 una explosión de grisú acabó con la vida de 18 mineros, casi todos con edades comprendidas entre los 17 y los 20 años. La magnitud de este accidente conmocionó a Barruelo y a toda la comarca, aunque eran habituales sucesos de este tipo.

Fuente: asociacionarpi.com

Fuente: asociacionarpi.com

En 1951 el pozo se profundiza aún más, hasta llegar a los 480 metros, disponiendo de una red de galerías de más de 22 kilómetros. A partir de 1966 la mina pasa a ser propiedad de la sociedad Hullera Vasco-Leonesa, pero el declive de su actividad ya era notable, cerrando en 1972. Posteriormente se intentó reactivar y sería comprada por por HUBASA (Hullas de Barruelo, S.A.), integrándose en 1998 en UMINSA (Unión Minera del Norte), propiedad del empresario Victoriano Alonso. No obstante, su suerte estaba echada hacía muchos años y el cierre definitivo tuvo lugar en 2002.

Para concluir, una recomendación: el año pasado me acerqué a conocer el Centro de Interpretación de la Minería de Barruelo, donde se puede visitar una Mina a escala natural y con utillaje real, con lo que te animo a que te acerques por allí si aún no lo conoces; escribiré algún día un artículo sobre el mismo, pues creo que merece la pena. Es realmente impactante ver las durísimas condiciones en que trabajaban aquellas personas. Al salir al exterior no paraba de imaginarme cómo sería un día entero trabajando allí abajo; piensa ahora lo siguiente: estoy hablando solamente de un día de trabajo (ocho horas ya me parecen un auténtico infierno), pero……¿y si al día siguiente tuvieras que hacer exactamente lo mismo? Y al otro día, y al siguiente, otra vez lo mismo….¿da que pensar, verdad?

Sigue tu norte!!!

4 pensamientos en “El Pozo Calero: ¡¡¡Eso si que era un “agujero negro”!!!

  1. Mª Ángeles Barón Marcos

    Si pensamos en la dureza de la vida de esos mineros trabajando muchos metros bajo tierra, todo lo que nos rodea nos parecerá un paraíso. Esos hombres parecen “supermanes” hechos de titanio. Un saludo.

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    1. César Autor

      Totalmente de acuerdo. Hoy en día a la mínima contrariedad que nos reste comodidad nos quejamos y nos lamentamos.Habría que tomar nota, para valorar en su justa medida lo que todos ellos hicieron por nosotros.
      Chao, Mª Angeles.

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    1. César Autor

      Muchas gracias, Mª Angeles!
      No se si eso precisamente, pero espero poder desarrollar algún proyecto por allí….Tiempo al tiempo.

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